¿En Qué Creemos? La Existencia de Dios I

En que Creemos la existencia de Dios

¿En Qué Creemos? La Existencia de Dios I

En esta parte del estudio analizaremos varios argumentos de diferentes tipos acerca de la existencia de Dios. Dado que es mucho material separaremos esta parte del estudio en cuatro (4) semanas. Cada semana veremos cinco (5) argumentos de la existencias de Dios para hacer un total de veinte (20) argumentos.

Introducción

Muchos creyentes y no creyentes están convencidos de que la existencia de Dios es un tema que nunca se podrá demostrar. Sabiendo esto, también reconocemos que es un tema necesario para la apologética Cristiana. A pesar de tu creencia personal, hay muchas personas que piensan que hay argumentos que demuestran la existencia de Dios que y que estos argumentos funcionan.

Para muchas personas un argumentos racional de la existencia de Dios puede ser el primer paso para abrir la mente hacia la fe. Ayudando eliminar barreras y obstáculos para facilitar al individuo tomar la revelación Divina de manera seria. Los argumentos y sus evidencias son nada más que un intento de confrontarnos con la insuficiencia de lo que es finito y limitado, y abrir nuestras mentes para ver más allá.

Los Argumentos

Debemos tener en mente que ningún argumento podrá demostrar todos los atributos divinos. De los argumentos que veremos solamente algunos de ellos, tomados por individual y separado de los demás, demuestran la existencia de un ser que tiene las propiedades o cualidades que solamente Dios puede tener; pero al tomar todos los argumentos juntos, apoyando entre si, hacen un caso muy fuerte y persuasivo.

1. El Argumento del Cambio 

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El mundo material que conocemos es un mundo de cambio. Este joven llego a tener 5’2″ (1.57m) de altura, pero no siempre tenia esa altura. El árbol de bellota más grande creció de la bellota más pequeña. Cuando algo llega a estar en cierto estado, tal como un madurez de altura, ese estado no puede llegar a ser por si solo. Porque hasta que llega a ser, no existe, y si no existe, no puede causar nada.
En cuanto a lo que cambia, a pesar de que puede ser lo que llegará a ser, todavía no es lo que llegará a ser. En la actualidad existe solamente en su estado actual (la bellota); llegará a existir en su otro estado (el árbol de bellota). Pero no está actualmente en ese estado. Solamente tiene el potencial para ese estado.
¿Podemos considerar a lo que cambia por si solo, o deben involucrarse otras cosas? Obviamente, deben involucrase otras cosas. Ninguna cosa puede darse de lo que no tiene, y lo cambiante no puede tener ya, en este momento, lo que llegará a tener después. El resultado del cambio no puede existir antes del cambio. Lo cambiante solamente comienza con el potencial de cambio, pero necesita ser actuado por otras cosas fuera de si para que ese potencial pueda hacerse actual. De lo contrario no puede cambiar.
Nada cambia por si solo. Cosas aparentemente auto-movibles, como un cuerpo animal, son movidos por el deseo o la voluntad–algo más que simples moléculas. Y cuando el animal o el humano muere, las moléculas permanecen, pero el cuerpo ya no se mueve porque el deseo o la voluntad ya no está presente para moverlo.
¿Están las cosas, fuera de la cosa cambiante, también cambiando? ¿Lo que mueve esta siendo movido? Si esto es verdad, entonces todo tiene la necesidad de ser actuado por otra cosa, si no, no pueden cambiar. No importa cuantas cosas hay en serie, cada cosa necesita algo fuera de si para actualizar su potencial para cambio.
El universo es una suma de todas esta cosas en movimiento, sin importar cuantas hay. Todo el universo esta en el proceso del cambio. Pero sabemos que el cambio en cualquier ser requiere una fuerza externa para actualizarlo. Por lo tanto, hay una fuerza afuera (ademas de) del universo, un ser real que es transcendente al universo. Esto es lo que se conoce como “Dios”.
Para resumir, si no existe algo fuera del universo material. entonces no hay nada que puede causar un cambio en el universo. Pero el universo SI cambia. Por lo tanto, tiene que haber algo ademas del universo. Pero el universo es la suma de toda materia, espacio y tiempo. Estas tres cosas dependen el uno del otro. Por lo tanto, este ser, afuera del universo, está también afuera de la materia, espacio y el tiempo. No es cambiante, es la fuente invariable del cambio. 

2. El Argumento de la Causalidad Eficiente

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Podemos observar que algunas cosas causan otras cosas a existir (comenzar a existir, continuar a existir o ambos). Por ejemplo, un hombre que toca el piano causa la música que escuchamos. Si el hombre se detiene, también la música.
¿Es todo lo que existe causado a existir por otra cosa? Supongamos que si. Esto es, supongamos que no hay un ser invariable, no hay un “Dios”. Entonces, nada podrá existir ahorita. Porque la hipótesis de que no hay un “Dios” dice que todas las cosas necesitan una causa presente fuera de si para poder existir. Entonces, todas la cosas, incluyendo las cosas que causan a otras cosas a existir, necesitan una causa. Por lo tanto, todo lo que existe, según esta hipótesis, necesita de ser causado para existir.
¿Causado por qué? Afuera de todo lo que existe, solo puede haber nada. Esto es absurdo: toda la realidad es dependiente–pero dependiente de nada! La hipótesis de que todo lo que existe es causado, que no hay un Ser sin causa, es absurda. Por lo tanto tiene que haber algo sin causa (invariable), algo en que todas las cosas que necesitan de una causalidad eficiente puedan existir.
¿Por qué necesitamos de una causa no causada? ¿Por qué no podría simplemente ser una serie interminable de cosas que mutuamente se causan a existir? Esta hipótesis es muy común. Las cosas tienen que existir para ser mutuamente dependiente; no se pueden depender mutuamente para su existencia, porque tendrían que ser, simultáneamente, causa y efecto del otro. A causa B, B causa C, y C causa A. Esto es absurdo. Si algo existe simplemente porque algo mas le da su existencia, entonces tiene que existir algo que su existencia no haya sido un “regalo”. Por lo contrario, todo lo que existe tendría que, al mismo momento, dar existencia a todo, pero nada (incluyendo todo lo que hay) podría existir para dar existencia. Esto significa que nada podría existir.
Al imaginar todas las cosas que en el universo que necesitan de otra para existir–incluso un numero infinito de cosas, si fuera posible– solo estamos ampliando el conjunto de cosas que necesitan de otra. Y esta necesidad–de existencia–no puede cumplirse adentro del conjunto imaginado. Pero obviamente si ha sido cumplido, ya que existen seres contingentes. Por lo tanto, existe una fuente de existencia de la cual nuestro universo material depende en este mismo momento.

3. El Argumento del Tiempo y Contingencia

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  1. Observamos alrededor de nosotros cosas que entran a la existencia y salen de la existencia. Un árbol, por ejemplo, crece de una semilla, florece de manera espectacular, luego se marchita y muere.
  2. Cualquier cosa que entra a la existencia o sale de la existencia no es necesario su existencia; su no existir es una posibilidad real.
  3. Supongamos que nada tiene por necesidad existir; eso es, que el no existir es una posibilidad real para todo.
  4. Entonces en este momento nada existirá. Porque
  5. Si el universo comenzó a existir, entonces toda existencia debe remontar su origen a algún momento anterior al que existía–literalmente–nada en absoluto. Pero
  6. Nada surge de la nada. Por lo tanto
  7. El universo no pudo comenzar.
  8. Pero supongamos que el universo nunca comenzó. Entonces, por la duración infinitamente larga de la historia cósmica, toda existencia ha tenido la posibilidad incorporada de no existir. Pero
  9. Si en un tiempo infinito esa posibilidad nunca llego a cumplir, entonces no podría haber sido una posibilidad real. Así que
  10. Tiene que existir algo que tiene por necesidad existir, algo que no puede no existir. Este tipo de ser es necesario.
  11. Ya sea que esta necesidad pertenece a si mismo o es derivado de otro ser. Si es derivado de otro ser entonces tiene que existir un ser cuya necesidad no es derivado, esto es, un ser absolutamente necesario.
  12. Este ser absolutamente necesario es Dios.

4. El Argumento de los Grados de Perfección

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Observamos en nuestro alrededor cosas que varian de ciertas maneras. Un tono de color, por ejemplo, puede ser más claro u oscuro que otro; un pastel recién horneado es más caliente que uno horneado hace horas; la vida de una persona quien da y recibe amor es mejor que la vida de la persona quien no lo hace.
Así que podríamos decir que arreglamos algunas cosas en términos de más a menos. Y cuando lo hacemos, naturalmente lo hacemos en una escala acercando a mayor o menor. Por ejemplo, pensamos en algo mas claro como algo acercando la claridad de un blanco puro, y algo oscuro acercando la opacidad del negro absoluto. Esto significa que lo pensamos en términos de distancias variables de dos extremos, provisto de, grados de “más” o “menos” de lo que los extremos poseen en su totalidad.
A veces es una distancia literal de un extremo que provoca la diferencia entre “más” y “menos”. Por ejemplo, las cosas son más o menos caliente cuando están más o menos distante de la fuente de calor. La fuente comunica a la cosas la calidad de calor que poseen en medidas de mayor o menor. Esto significa que el grado de calor que poseen es causado por una fuente fuera de ellos.
Ahora bien, cuando pensamos en la bondad de las cosas, parte de lo que queremos decir se relaciona a lo que son simplemente como seres. Creemos, por ejemplo, que un ser relativamente estable y permanente es mejor que un ser fugaz y precaria. ¿Porque? Porque a un nivel profundo (no siempre consciente) comprendemos que el ser es la fuente y condición de todo valor; finalmente y últimamente, ser es mejor que no ser. Y así reconocemos la superioridad inherente de las maneras de ser que expanden posibilidades, que nos liberan de los confines de la materia, y nos permiten compartir con, enriquecer y ser enriquecido, otros seres. En otras palabras, todos reconocemos que el ser inteligente es mejor que el ser no inteligente; que un ser capaz de dar y recibir amor es mejor que un ser que no es capaz; que nuestra manera de ser es mejor, más enriquecido y completo que el de una piedra, una flor, un insecto, incluso un bebe animal.
Pero si estos grados de perfección pertenecen al ser y el ser es causado en criaturas finitas, entonces tiene que existir un “mejor”, una fuente y estándar real de la perfección que reconocemos como parte de nosotros como seres.
Este ser absolutamente perfecto–el “Ser de todos los seres,” “la perfección de todo lo perfecto”–es Dios.

5. El Argumento de Diseño

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  1. El universo muestra una asombrosa cantidad de inteligibilidad, Tanto dentro de las cosas que observamos como en la forma en que estas cosas se relacionan con otros fuera de ellos. Es decir:  La forma en que existen y coexisten muestran un orden intrincadamente hermoso y regularidad que puede llenar hasta el observador más casual con maravilla. Es la norma en la naturaleza para que muchos seres diferentes trabajen juntos para producir el mismo fin valioso – por ejemplo, los órganos en el cuerpo trabajan para nuestra vida y salud.
  2. O este orden inteligible es el producto del azar o del diseño inteligente.
  3. No es al azar.
  4. Por lo tanto el universo es el producto del diseño inteligente.
  5. El diseño viene sólo de una mente, un diseñador.
  6. Por lo tanto el universo es el producto de un Diseñador inteligente.

La primera premisa es ciertamente verdadera–incluso los que resisten el argumento lo admiten. La persona que no lo hizo tendría que ser casi pateticamente obtusa. Una sola molécula de proteína es una cosa de orden inmensamente impresionante; mucho más una sola célula; e increíblemente mucho más y órgano como el ojo, donde partes ordenadas de una enorme y delicada complejidad trabajan junto con innumerables otras para lograr un solo fin determinado. Incluso los elementos químicos se ordenan para combinar con otros elementos de ciertas maneras y bajo ciertas condiciones. El desorden aparente es un problema precisamente debido a la abrumadora omnipresencia del orden y la regularidad. Así que la primera premisa se mantiene.
Si todo este orden no es de alguna manera el producto del diseño inteligente, ¿entonces qué? Obviamente, “acaba de suceder”. Las cosas sólo se cayeron de esa manera “por casualidad”. Alternativamente, si todo este orden no es el producto de fuerzas ciegas, sin propósito, entonces ha resultado de algún tipo de propósito. Ese propósito sólo puede ser el diseño inteligente. Así que la segunda premisa se mantiene.
Es, por supuesto, la tercera premisa que es crucial. En última instancia, los no creyentes nos dicen, es por casualidad y no por cualquier diseño que el universo de nuestra experiencia exista en la forma en que está. Simplemente ha tenido esta orden, y la carga de la prueba está en los creyentes para demostrar por qué esto no podría ser así por casualidad.
Pero esto parece que esta un poco al revés. Es sin duda que los no creyentes deben producir una alternativa creíble al diseño. Y la “casualidad” simplemente no es creíble. Porque sólo podemos entender el azar en un contexto de orden. Decir que algo sucedió “por casualidad” es decir que no resultó como habríamos esperado, o que resultó de la manera que no habríamos esperado. Pero la expectativa es imposible sin orden. Si se quita el orden y se habla del azar solo como una fuente última, se ha quitado el único fondo que nos permite hablar de manera significativa del azar. En lugar de pensar en el azar en un contexto de orden, se nos invita a pensar en el orden, un orden abrumadoramente intrincado y omnipresente, contra un fondo casual y arbitrario del azar. Francamente, eso es increíble. Por lo tanto, es eminentemente razonable afirmar la tercera premisa, no la casualidad, y por lo tanto afirmar la conclusión de que este universo es el producto del diseño inteligente.

 

[“En Qué Creemos” es un estudio elaborado y editado para www.predicasparajovenes.com por James Morgan. “En Qué Creemos” usa principios y toma recursos de ayuda de los siguientes: “Handbook of Christian Apologetics” -Peter Kreeft, “God in the Dock” -C. S. Lewis, “Foundations of Apologetics” -RZIM.]